Disfunción Eréctil: Mitos y Realidades

Por: Dr. Fernando J Giordano M.

La Disfunción Eréctil se define como la incapacidad persistente para lograr o mantener una erección suficiente para tener una actividad sexual.

Alrededor de esta patología se han tejido una serie de mitos, alimentado por el desconocimiento que a nivel popular existe de esta afección.


 

MITO: Muy pocos hombres padecen de Disfunción Eréctil.

REALIDAD: Es una enfermedad que se presenta en mayor proporción de lo que imaginamos. En un estudio sobre el tema, realizado en Venezuela, Colombia y Ecuador (Estudio DENSA), se demostró que el 53% de los hombres mayores de 40 años presentan algún grado de Disfunción Eréctil. El estilo de vida estresante que muchos viven actualmente, el tabaquismo y el abuso del alcohol o drogas, entre otros factores, pueden ser elementos desencadenantes de este padecimiento.


 

MITO: La Disfunción Eréctil es sólo de origen psicológico.

REALIDAD: Muchas enfermedades comunes como la Diabetes, Hipertensión, Arteriosclerosis, Niveles altos de colesterol, etc, pueden alterar el normal flujo de sangre al pene y condicionar la Disfunción Eréctil. El mito de la exclusividad del origen psicológico de la afección ha impedido que un alto porcentaje de pacientes acuda a buscar tratamiento médico.


 

MITO: La dificultad de lograr la erección es consecuencia inevitable de la edad.

REALIDAD: Todo hombre y su pareja, indistintamente de su edad, tienen el derecho y la probabilidad de llevar una vida sexual satisfactoria.


 

MITO: La Disfunción Eréctil es algo tan personal que sólo me afecta a mí.

REALIDAD: Aparte de afectarlo a usted, involucra también a su pareja, y puede deteriorar la relación al ella suponer que usted ya no la desea. Lo más conveniente, en estos casos, es conversar el asunto abiertamente en pareja y consultar a un especialista para buscar la solución.


 

MITO: La Disfunción Eréctil no tiene cura.

REALIDAD: La Disfunción Eréctil si tiene tratamiento, que va desde opciones medicamentosas locales, terapias orales y otras alternativas que permiten al paciente recuperar la calidad de su vida sexual, hasta la cirugía en casos extremos.


 

Es fundamental que consulte con su médico en caso de presentar alguna sintomatología compatible con la Disfunción, el cual, luego de realizarle una evaluación clínica completa y establecer un diagnóstico definitivo en conjunto con usted, podrá instaurar la mejor opción para su caso en particular.