INFECCIONES
UROGENITALES
Hay algunas enfermedades que ameritan consulta médica
especializada con miras a evitar complicaciones. La frecuente tendencia a la
automedicación es perjudicial, especialmente teniendo en cuenta que existen exámenes que
verifican los diversos tipos de infección y sólo el médico, conocedor de los riesgos,
interacción y eficacia de los medicamentos, es capaz de orientar adecuadamente sobre el
tratamiento a seguir para recobrar la salud al menor costo.
INFECCIONES URINARIAS
Son el motivo de consulta urológica más frecuente. Pueden
ocurrir a cualquier edad y en ambos sexos, pero preferentemente en mujeres jóvenes
sexualmente activas. Se deben a la invasión por microorganismos de los conductos y
órganos urinarios.
En niños suelen presentar síntomas no urinarios y tienen alto
riesgo de daño al riñón, aún inmaduro, al presentarse recaídas y reinfecciones. Por
ello es importante descartarlas y tratarlas precozmente. Por ello es importante
descartarlas y tratarlas precozmente. También en las personas de edad avanzada como
consecuencia de obstrucciones y envejecimiento, y en las embarazadas por su propia
condición, las infecciones del sistema urinario ameritan asistencia médica temprana para
su oportuno tratamiento y prevención de complicaciones.
ENFERMEDADES DE TRANSMISION SEXUAL
Incluyen las antiguamente conocidas como venéreas. Son
enfermedades contagiosas, prevenibles y en muchos casos curables. Se adquieren a través
del contacto sexual directo entre una persona infectada y otra sana o de una madre enferma
a su hijo, en el embarazo y parto. Son frecuentes en gente joven, producto de mala
información sexualidad y mayor actividad sexual.
Se conocen como Uretritis no gonocócica, Gonorrea, Sífilis,
Verrugas por Virus de Papiloma Humano, Hepatitis B, Sida, Chancro Blando y Gránuloma
Venéreo, entre otras. Su diagnóstico temprano impide ataque a otros órganos y
complicaciones severas. Evitar relaciones sexuales con personas sintomáticas que sugieran
la presencia de enfermedad, el uso correcto de preservativos o condones, tomar medidas de
higiene después del coito, estar bien informado sobre sexualidad y sus riesgos (embarazo
precoz, aborto, paternidad irresponsable y cáncer), son medidas que permiten el bienestar
e integridad de la familia y su sociedad.
PROSTATITIS E INSOMNIO
Aunque no existe una relación clínica entre la prostatitis y
el insomnio, sin lugar a dudas la preocupación y molestias que origina la prostatitis
dejan sin dormir a muchos hombres en diferentes etapas de su vida, pues se trata de una
dolencia muy común sobre la que circula poca información y sus síntomas imitan a los de
otras enfermedades como Infecciones Urinarias, Hiperplasia Prostática Benigna y Cáncer
de Próstata.
La prostatitis es una inflamación o infección de la próstata
no contagiosa ni heredable, así como no precancerosa. Sus causas son variables y aún
están en estudio, sin embargo, existen factores de riesgo que aumentan la posibilidad de
sufrir de esta dolencia, como infecciones urinarias, coito rectal, crecimiento tumoral
benigno de la próstata (Hiperplasia Prostática Benigna) y sondaje de los conductos
urinarios, entre otros.
A pesar de que sus síntomas son distintos en atención al tipo
de prostatitis, los más frecuentes suelen ser escalofríos y fiebre (en infecciones
agudas), eyaculación dolorosa, dificultades para orinar (urgencia, dolor y ardor), pus o
sangre en la orina y dolores en la parte baja de la espalda, los músculos, las
articulaciones y el perineo (espacio entre el escroto y el ano). Se conocen dos tipos de
prostatitis: Inflamatoria o Prostatodinia e Infecciosa, bien aguda o crónica.

PROSTATITIS INFLAMATORIA
No Infecciosa: Es una irritación de la glándula (próstata).
Su origen aún está en estudio pero se sabe que no es producida por microbios. Puede ser
causada por reflujo de orinas con sustancias y otros elementos. Ocurre en 6 de cada 10
pacientes. Suele tratarse de pacientes ansiosos con antecedentes de alergias y asma. Se
manifiesta a través de molestias vagas en testículos, uretra, bajo vientre y espalda. En
ocasiones los enfermemos presentan secreción uretral, así como sangre en el semen y
orinas.
Prostatodinea: Se asocia con inflamación de la próstata y
espasmos musculares pelvianos. Su origen también se desconoce. La padecen 3 de cada 10
pacientes. Se caracteriza por dolor y molestias en el área de la próstata, testículos,
pené, uretra y dificultades para orinar.
PROSTATITIS INFECCIOSA
Aguda: Es causada por bacterias y aunque es una infección no es
contagiosa (No se contrae a través del contacto sexual). Se manifiesta a través de
dolor, ardor y molestias al orinar, aumento en la frecuencia y sensación urgente de
orinar, fiebre, dolor en el área prostática y espalda, malestar general y ocasionalmente
imposibilidad para vaciar la orina. Debe ser motivo de atención médica inmediata.
Crónica: Presenta una sintomatología igual a la anterior pero repetitiva en el tiempo.
COMO SE TRATA LA PROSTATITIS
El tratamiento es médico y depende del tipo de prostatitis. Se
usan medicamentos específicos según el microbio por tiempos variables. En otros casos
antinflamatorios, analgésicos, relajantes musculares (bloqueadores alfa-adrenérgicos),
métodos físicos y en poco frecuentes ocasiones terapias instrumentales y quirúrgicas
mínimamente invasivas. La decisión y selección de la alternativa de tratamiento debe
ser de común acuerdo entre el médico Urólogo y el paciente.
PRÓSTATA, ESTILO DE VIDA Y SALUD SEXUAL
¿Tienen consecuencias las enfermedades de la próstata en el
estilo de vida y la salud sexual? Depende de lo temprano que se diagnostiquen. La
próstata por su ubicación y características suele verse afectada por tres tipos de
dolencias: la Prostatitis, la Hiperplasia Prostática Benigna y el Cáncer. Las primeras
dos son benignas (no cancerosas) y no se convierten en cáncer, la última aunque más
seria y temida si se detecta a tiempo puede tener mayores probabilidades de curación.
Una sola condición exigen las enfermedades prostáticas: que
todos los hombres de 40 años ó más se chequeen anualmente, o si tienen cambios en su
flujo urinario o molestias (aún leves) acudan de inmediato al Urólogo.
Un diagnóstico oportuno de prostatitis permitirá aliviar los
síntomas y evitar la recurrencia. En cuanto a la Hiperplasia Prostática Benigna (HPB) es
mucho más fácil tratarla en sus primeras etapas cuando una medicación adecuada puede
controlarla, y finalmente el Cáncer de Próstata no presenta síntomas en sus primeras
fases, precisamente cuando de ser detectado es curable, de ahí la importancia del
control médico periódico.
Tratar temprana y adecuadamente las dolencias de la próstata le
puede asegurar en buena medida que su estilo de vida y salud sexual no se vean afectados.
Cualquiera de estas enfermedades diagnosticadas a tiempo pueden ser controladas y
permitirle llegar a la madurez con un estilo de vida plena en todos sus aspectos.
CISITITIS: EVITE LA RECURRENCIA
La cistitis es una inflamación e infección muy frecuente en
mujeres adultas. De dos a seis de cada cien mujeres están propensas a presentarla en
algún momento de su vida. Entre los factores que propician la aparición de infecciones
urinarias en mujeres, la ubicación de los genitales femeninos (muy cerca de los órganos
urinarios e intestinales) es uno de los más importantes, porque aún cuando la orina es
estéril (libre de microbios) en las heces y el tracto gastrointestinal siempre hay
microbios. Por eso, algunas bacterias llegan fácilmente al sistema urinario y a la
vagina.
Los síntomas de las infecciones urogenitales femeninas son
micción (orinar) frecuente, deseo constante de orinar después de haberlo hecho, micción
con ardor o molestias, necesidad inminente de orinar con pérdida involuntaria de orinas y
molestias en el bajo vientre.
Para tratar la cistitis y otras formas de infección urinaria en
la mujer, es importante acudir al Urólogo. El recomendará un examen y cultivo de orinas
necesario para identificar la presencia y el tipo de microbio, así como su sensibilidad
frente a los antimicrobianos. El examen de orinas se debe realizar a partir de una muestra
recolectada de la siguiente forma: se lava previamente el área genital con agua y jabón
o algunas sustancias desinfectantes. Al orinar se descarta la primera orina y luego se
colecta cuidadosamente la orina durante la mitad de la micción. Ir al médico, seguir sus
indicaciones y evitar la automedicación garantizarán la curación.
PREVENCIÓN DE REINFECCIONES
Para prevenir nuevas infecciones es necesario:
- Un programa de higiene personal y local adecuado.
- Limpiarse después de evacuar de adelante hacia atrás (de la vagina hacia el
ano).
- Evitar duchas rigurosas y vestimentas apretadas.
- Cambiar frecuentemente las toallas sanitarias para evitar la humedad.
- Consumir abundantes líquidos, pues ello incrementa la producción y excreción
de orinas.
- Lavarse los genitales antes del coito.
- Mantener buena lubricación durante el acto sexual y orinar después del mismo.
- Evitar contaminación de origen anal durante el sexo.
- Tratar adecuadamente las infecciones genitales.
En algunas oportunidades la repetición de las infecciones es
consecuencia bien de no tomar las precauciones necesarias o bien de un inadecuado
cumplimiento del tratamiento indicado por el médico.
C U E S T I O N A R I O
COMPRENDA Y CONOZCA SU PRÓSTATA
Si a bien vamos, en líneas generales y en la mayoría de los
casos, su próstata estuvo allí produciendo el líquido donde se transportan los
espermatozoides durante cuarenta años sin pedir nada a cambio. Sólo después de
alcanzada la cuarta década de edad empieza a exigir atención, y aún así es tan noble
que si se la dispensan puede no comprometer en absoluto su vida. Por eso es importante
hacerse un control anual y manejar información sobre su próstata. ¿Cuánto sabe usted
sobre la próstata?. Responda este cuestionario y consulte las respuestas correctas al
final del mismo.