Nro. 7

Incontinencia Urinaria

La Incontinencia Urinaria (IU) es un trastorno médico que consiste en la pérdida parcial o total de orina en forma involuntaria, a través de la vía natural o uretra. Se trata de un trastorno que afecta la calidad de vida y condiciones socio-económicas de los pacientes. En Venezuela, los registros estadísticos parciales reflejan una alta incidencia, aún cuando no existen cifras que indiquen la verdadera frecuencia de esta enfermedad en nuestro país. No es una dolencia discriminatoria, la pueden padecer mujeres y hombres, niños y adultos, aunque en las primeras es hasta tres veces más frecuente que en los hombres.

Qué la propicia

Existen múltiples factores de riesgo que influyen en su aparición, entre ellos se pueden contar embarazos, edad, medicamentos, infecciones, constipación (estreñimiento), debilidad de los músculos del piso pélvico, menopausia, diabetes, enfermedades neurológicas que involucran daños de los nervios y músculos que controlan la micción (acto de orinar), defectos físicos, obstrucciones de los conductos urinarios, traumatismos y algunas cirugías intestinales, genitales y urinarias, entre otros.

El Proceso Urinario

Normalmente, la orina formada permanentemente en los riñones es transportada y guardada en la vejiga. La vejiga es una suerte de "bolsa" que se distiende para almacenarla y al alcanzar su capacidad da señales al cerebro de manera que éste permita, de forma voluntaria, controlable, placentera y periódica, ordenar su vaciamiento a través de la uretra hacia el exterior del cuerpo. Esta micción (o acto de orinar) es controlada en forma sincrónica por el cerebro, nervios y músculos ubicados en la vejiga y alrededor de la uretra (esfínteres). Se trata de un complejo sistema de acciones coordinadas y paralelas que hace posible una adecuada función, de tal forma que en la fase de llenamiento de la vejiga los músculos se relajan y los esfínteres se mantienen contraídos haciendo imposible la salida de las orinas, mientras que en la fase de vaciamiento sucede lo contrario. La IU se manifiesta cuando ocurre un trastorno del proceso normal antes descrito.

Los tipos de IU

Existen varios tipos de IU según los síntomas y circunstancias en el momento que sucede la pérdida de orinas, así como de sus causas. Ellas pueden presentarse solas o combinadas:

IU de Esfuerzo: Ocurre al toser, reír, estornudar o levantar objetos pesados.

IU de Urgencia: Necesidad imperiosa de orinar que no permite controlarla antes de llegar al baño.

IU por Rebosamiento: Característica de la obstrucción prostática.

IU Neurológica: Producto de traumas de columna o daño de los nervios.

Diagnóstico y Tratamiento

Es importante acudir precoz y oportunamente al especialista y conocedor integral de esta afección. El Urólogo le realizará una completa historia médica que incluye un cuestionario de síntomas, diario miccional, registro de antecedentes y un adecuado examen médico. De igual forma le indicará evaluaciones especiales, lo cual le garantizará un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado según el tipo de incontinencia de orina. Existen varias opciones terapéuticas de acuerdo al tipo y severidad de la IU. En la decisión y selección de cualquiera de ellas, la participación del paciente y, en ocasiones familiares y acompañantes es fundamental. Lo importante es tener presente que se puede curar en la mayoría de los pacientes y en su defecto mejorar la calidad de vida de tal forma que propicie un regreso satisfactorio a la cotidianidad.

SOLUCIONES A LA INCONTENIENCIA

PASTILLAS

INYECCIÓN INTRAURETRAL
DE SUSTANCIAS

ESFÍNTER ARTIFICIAL
MASCULINO

 

ESFÍNTER ARTIFICIAL
FEMENINO

CINCHAS

 

Ejercicios de Kegels

Estos ejercicios para los músculos pélvicos benefician a mujeres y hombres que sufren de Incontinencia urinaria o son sometidos a Cirugía Prostática por patología Benigna, (Hiperplasia Prostática Benigna, HPB) o Maligna (Cáncer de Próstata, CaP). Se trata de una práctica que fortalece y reafirma el músculo pubococcígio (MPCG) contrayéndolo y relajándolo. Para realizarlos, lo primero es identificar los músculos pélvicos. Esto es sencillo, pues simplemente contrayendo los músculos alrededor del recto, mientras se está parado o sentado, usted sentirá que también se tensa el MPCG.

Los Ejercicios

a.- Kegels rápido

Contraiga y relaje el MPCG lo más rápidamente posible.

b.- Kegels lento

Contraiga el MPCG cuente hasta cinco y relájelo.

Al principio, haga 10 veces cada ejercicio (a y b) en cuatro sesiones diarias. Cada semana aumente el número de ejercicios de cinco en cinco (15, 20, 25, etc.) distribuidos igualmente en cuatro sesiones diarias. Sea paciente, porque ver resultados puede tomarle por lo menos tres meses. Convierta estos ejercicios en parte de su rutina diaria para obtener beneficios continuos. El control y empleo de estos músculos ayudará a prevenir IU.

Una manera de poner en práctica en forma continua estos ejercicios para fortalecer los músculos del piso pélvico es realizándolos cuando:

  • Sienta el impulso de orinar.
  • Se vaya a sentar en una silla o levantarse de la cama.
  • Sepa que va a escuchar un chiste.
  • Sienta que va a estornudar o toser.
  • Vaya a levantar o esté levantando objetos pesados.
  • Haya sido sometido a Cirugía de IU o Prostática.

 

Incontinencia: una señal de alarma

La incontinencia urinaria definida como la salida involuntaria de orina, puede ser señal de numerosas dolencias, se presenta en diversos grados y puede tener distintos orígenes según la edad, sexo, características personales y familiares de quien la padece. Pero existen dos tipos de Incontinencia que se conocen como De Rebosamiento y De Urgencia que afectan a los hombres, especialmente después de los 40 años y están relacionadas con las enfermedades de la próstata.

La incontinencia de Rebosamiento se define como goteo de orina permanente, mientras la de Urgencia es la necesidad de ir al baño a orinar con imposibilidad de controlar los esfínteres.

Vecinas afectadas

La vejiga tiene la función de almacenar la orina que producen los riñones hasta que sea expulsada a través de la uretra, hacia el exterior del cuerpo, en un acto que se conoce como orinar. Por su ubicación en el organismo humano, la glándula prostática es vecina de la vejiga y de la uretra, porque se encuentra debajo de la primera y rodea la segunda. Así, cuando crece por encima de lo normal, como producto de tumoraciones (benignas o malignas) la próstata presiona a la vejiga disminuyendo su capacidad natural de almacenamiento de orinas y puede producir obstrucción de la uretra (que es el canal que conduce la orina fuera de la vejiga). De allí que los hombres que padecen de trastornos prostáticos en etapas avanzadas vean afectada su capacidad de controlar los esfínteres para orinar.

Un trío que exige asistencia

Existen tres enfermedades que pueden afectar la próstata: la Prostatitis, la Hiperplasia prostática Banigna (HPB) y el cáncer de Próstata (CaP).

En las tres dolencias el hombre que eventualmente las padezca verá afectados sus hábitos de micción (orinar) en mayor o menor grado y con diferentes características. Lo importante es acudir de inmediato al Urólogo para determinar si se está padeciendo alguna de estas enfermedades y, en ese caso, recibir atención médica oportuna y adecuada.

Tanto la prostatitis como la HPB son dolencias benignas, mientras el CaP es maligno. Pero aún el CaP tratado en sus etapas tempranas puede tener muy buen pronóstico.

De tal forma que acudir al Urólogo si es mayor de 40 años, aún en ausencia de síntomas (consulta preventiva) y de inmediato, si tiene cambios o dificultades para orinar redundará en salud, calidad y años de vida.

Síntomas Urinarios

Los síntomas de dificultades en la micción son progresivos. Mientras las tumoraciones benignas (HPB) y malignas (CaP) van aumentando de tamaño también se incrementa su presión sobre la vejiga y la uretra y el normal funcionamiento de estos órganos se compromete cada vez más.

Etapa leve

Inicialmente el hombre comienza a percibir un breve titubeo para comenzar a orinar, mayor urgencia (especialmente en la noche) y más frecuencia (número de veces) de idas al baño (por vaciado incompleto de la vejiga, que además produce la sensación de imposibilidad de orinar completamente). Asimismo, el chorro de orina (flujo urinario) se hace más lento y menos fuerte, incluso se puede volver intermitente.

Etapa Media

El chorro de orina está permanentemente debilitado, la micción se hace difícil y frecuente (de día y de noche) porque la vejiga no se vacía por completo. Existe goteo después de orinar.

Etapa Avanzada

Los síntomas se agravan, hay poca descarga y probablemente retención urinaria (que puede traer complicaciones adicionales), y en ocasiones goteo urinario constante.

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