| Incontinencia
Urinaria
La Incontinencia Urinaria (IU) es un trastorno médico que
consiste en la pérdida parcial o total de orina en forma involuntaria, a través de la
vía natural o uretra. Se trata de un trastorno que afecta la calidad de vida y
condiciones socio-económicas de los pacientes. En Venezuela, los registros estadísticos
parciales reflejan una alta incidencia, aún cuando no existen cifras que indiquen la
verdadera frecuencia de esta enfermedad en nuestro país. No es una dolencia
discriminatoria, la pueden padecer mujeres y hombres, niños y adultos, aunque en las
primeras es hasta tres veces más frecuente que en los hombres.
Qué la propicia
Existen múltiples factores de riesgo que influyen en su
aparición, entre ellos se pueden contar embarazos, edad, medicamentos, infecciones,
constipación (estreñimiento), debilidad de los músculos del piso pélvico, menopausia,
diabetes, enfermedades neurológicas que involucran daños de los nervios y músculos que
controlan la micción (acto de orinar), defectos físicos, obstrucciones de los conductos
urinarios, traumatismos y algunas cirugías intestinales, genitales y urinarias, entre
otros.
El Proceso Urinario
Normalmente, la orina formada permanentemente en los riñones es
transportada y guardada en la vejiga. La vejiga es una suerte de "bolsa" que se
distiende para almacenarla y al alcanzar su capacidad da señales al cerebro de manera que
éste permita, de forma voluntaria, controlable, placentera y periódica, ordenar su
vaciamiento a través de la uretra hacia el exterior del cuerpo. Esta micción (o acto de
orinar) es controlada en forma sincrónica por el cerebro, nervios y músculos ubicados en
la vejiga y alrededor de la uretra (esfínteres). Se trata de un complejo sistema de
acciones coordinadas y paralelas que hace posible una adecuada función, de tal forma que
en la fase de llenamiento de la vejiga los músculos se relajan y los esfínteres se
mantienen contraídos haciendo imposible la salida de las orinas, mientras que en la fase
de vaciamiento sucede lo contrario. La IU se manifiesta cuando ocurre un trastorno del
proceso normal antes descrito.
Los tipos de IU
Existen varios tipos de IU según los síntomas y circunstancias
en el momento que sucede la pérdida de orinas, así como de sus causas. Ellas pueden
presentarse solas o combinadas:
IU de Esfuerzo: Ocurre al toser, reír, estornudar o
levantar objetos pesados.
IU de Urgencia: Necesidad imperiosa de orinar que no
permite controlarla antes de llegar al baño.
IU por Rebosamiento: Característica de la obstrucción
prostática.
IU Neurológica: Producto de traumas de columna o
daño de los nervios.
Diagnóstico y
Tratamiento
Es importante acudir precoz y oportunamente al especialista y
conocedor integral de esta afección. El Urólogo le realizará una completa historia
médica que incluye un cuestionario de síntomas, diario miccional, registro de
antecedentes y un adecuado examen médico. De igual forma le indicará evaluaciones
especiales, lo cual le garantizará un diagnóstico preciso y un tratamiento adecuado
según el tipo de incontinencia de orina. Existen varias opciones terapéuticas de acuerdo
al tipo y severidad de la IU. En la decisión y selección de cualquiera de ellas, la
participación del paciente y, en ocasiones familiares y acompañantes es fundamental. Lo
importante es tener presente que se puede curar en la mayoría de los pacientes y en su
defecto mejorar la calidad de vida de tal forma que propicie un regreso satisfactorio a la
cotidianidad.
SOLUCIONES A LA
INCONTENIENCIA

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PASTILLAS |
- INYECCIÓN INTRAURETRAL
- DE SUSTANCIAS
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- ESFÍNTER ARTIFICIAL
- MASCULINO
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- ESFÍNTER ARTIFICIAL
- FEMENINO
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- CINCHAS
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Ejercicios de Kegels
Estos ejercicios para los músculos
pélvicos benefician a mujeres y hombres que sufren de Incontinencia urinaria o son
sometidos a Cirugía Prostática por patología Benigna, (Hiperplasia Prostática Benigna,
HPB) o Maligna (Cáncer de Próstata, CaP). Se trata de una práctica que fortalece y
reafirma el músculo pubococcígio (MPCG) contrayéndolo y relajándolo. Para realizarlos,
lo primero es identificar los músculos pélvicos. Esto es sencillo, pues simplemente
contrayendo los músculos alrededor del recto, mientras se está parado o sentado, usted
sentirá que también se tensa el MPCG.
Los Ejercicios
a.- Kegels rápido
Contraiga y relaje el MPCG lo más rápidamente posible.
b.- Kegels lento
Contraiga el MPCG cuente hasta cinco y relájelo.
Al principio, haga 10 veces cada ejercicio (a y b) en cuatro
sesiones diarias. Cada semana aumente el número de ejercicios de cinco en cinco (15, 20,
25, etc.) distribuidos igualmente en cuatro sesiones diarias. Sea paciente, porque ver
resultados puede tomarle por lo menos tres meses. Convierta estos ejercicios en parte de
su rutina diaria para obtener beneficios continuos. El control y empleo de estos músculos
ayudará a prevenir IU.
Una manera de poner en práctica en forma continua estos
ejercicios para fortalecer los músculos del piso pélvico es realizándolos cuando:
- Sienta el impulso de orinar.
- Se vaya a sentar en una silla o levantarse de la cama.
- Sepa que va a escuchar un chiste.
- Sienta que va a estornudar o toser.
- Vaya a levantar o esté levantando objetos pesados.
- Haya sido sometido a Cirugía de IU o Prostática.
Incontinencia: una
señal de alarma
La incontinencia urinaria definida como la salida involuntaria
de orina, puede ser señal de numerosas dolencias, se presenta en diversos grados y puede
tener distintos orígenes según la edad, sexo, características personales y familiares
de quien la padece. Pero existen dos tipos de Incontinencia que se conocen como De
Rebosamiento y De Urgencia que afectan a los hombres, especialmente después de los 40
años y están relacionadas con las enfermedades de la próstata.
La incontinencia de Rebosamiento se define como goteo de orina
permanente, mientras la de Urgencia es la necesidad de ir al baño a orinar con
imposibilidad de controlar los esfínteres.
Vecinas afectadas
La vejiga tiene la función de almacenar la orina que producen
los riñones hasta que sea expulsada a través de la uretra, hacia el exterior del cuerpo,
en un acto que se conoce como orinar. Por su ubicación en el organismo humano, la
glándula prostática es vecina de la vejiga y de la uretra, porque se encuentra debajo de
la primera y rodea la segunda. Así, cuando crece por encima de lo normal, como producto
de tumoraciones (benignas o malignas) la próstata presiona a la vejiga disminuyendo su
capacidad natural de almacenamiento de orinas y puede producir obstrucción de la uretra
(que es el canal que conduce la orina fuera de la vejiga). De allí que los hombres que
padecen de trastornos prostáticos en etapas avanzadas vean afectada su capacidad de
controlar los esfínteres para orinar.
Un trío que exige asistencia
Existen tres enfermedades que pueden afectar la próstata: la
Prostatitis, la Hiperplasia prostática Banigna (HPB) y el cáncer de Próstata (CaP).
En las tres dolencias el hombre que eventualmente las padezca
verá afectados sus hábitos de micción (orinar) en mayor o menor grado y con diferentes
características. Lo importante es acudir de inmediato al Urólogo para determinar si se
está padeciendo alguna de estas enfermedades y, en ese caso, recibir atención médica
oportuna y adecuada.
Tanto la prostatitis como la HPB son dolencias benignas,
mientras el CaP es maligno. Pero aún el CaP tratado en sus etapas tempranas puede tener
muy buen pronóstico.
De tal forma que acudir al Urólogo si es mayor de 40 años,
aún en ausencia de síntomas (consulta preventiva) y de inmediato, si tiene cambios o
dificultades para orinar redundará en salud, calidad y años de vida.

Síntomas Urinarios
Los síntomas de dificultades en la micción son progresivos.
Mientras las tumoraciones benignas (HPB) y malignas (CaP) van aumentando de tamaño
también se incrementa su presión sobre la vejiga y la uretra y el normal funcionamiento
de estos órganos se compromete cada vez más.
Etapa leve
Inicialmente el hombre comienza a percibir un breve titubeo para
comenzar a orinar, mayor urgencia (especialmente en la noche) y más frecuencia (número
de veces) de idas al baño (por vaciado incompleto de la vejiga, que además produce la
sensación de imposibilidad de orinar completamente). Asimismo, el chorro de orina (flujo
urinario) se hace más lento y menos fuerte, incluso se puede volver intermitente.
Etapa Media
El chorro de orina está permanentemente debilitado, la micción
se hace difícil y frecuente (de día y de noche) porque la vejiga no se vacía por
completo. Existe goteo después de orinar.
Etapa Avanzada
Los síntomas se agravan, hay poca descarga y probablemente
retención urinaria (que puede traer complicaciones adicionales), y en ocasiones goteo
urinario constante. |